Ayer me di una vuelta por la calle Don Jaime

Ayer por la tarde me di una vuelta por las obras de la calle Don Jaime. Tanto se ha hablado, tanta expectación han producido, que decidí ver cómo está quedando.

¿Qué he visto?
Pues que se recrece la calzada y no se tocan las aceras. Esas aceras que nada más inaugurarlas hubo que romperlas.
Me explico. Cuando se reformó la calle (1989) se rompieron la tradición y sabiduría de muchísimos años, las que dicen que las aceras deben ser de un material rugoso (para no resbalar) y que las baldosas no sean lisas (que permita que el agua de lluvia discurra por canalillos), pero llegaron los sobradamente preparados y cuando se reformó la calle (los más mayores recordarán que había tres carriles y se pasó a uno cuando se dispuso de alternativa al tráfico) se ¡utilizó un material carísimo y perfectamente liso. Nada más inaugurar la calle hubo que picar (materialmente) las aceras porque eran una pista de patinaje cuando caían cuatro gotas.
Bueno, pues las aceras (en mal estado de conservación) se mantienen y lo único que se hace es subir la calzada a su nivel, manteniendo los hitos o bolardos que canalizan el tráfico rodado.
La calzada aparentemente se ha pavimentado con losas de piedra similares a las del paseo de la Independencia, aunque en la memoria se dice que son de hormigón del bueno con esa apariencia o textura. Desde luego, si se trata de baldosas, los autobuses las machacarán en poco tiempo.
¿Por qué se ha hecho?
Según el Ayuntamiento, para mejorar la accesibilidad, mejorar la estética y el relanzamiento comercial de la calle.
Veamos. Mejorar la accesibilidad. Se dice desde el Ayuntamiento que se va a facilitar el tránsito peatonal, pero manteniendo (compatibilizando) el tráfico rodado de autobuses, taxis, vehículos comerciales y bicicletas. Se limitará la velocidad a 20 kilómetros por hora advirtiendo a los vehículos que entran en una zona frecuentada por peatones.

¿Poner al mismo nivel a los vehículos y a los peatones mejorará la accesibilidad?
Pues eso sí que sucede en muchas ciudades del mundo cuando el tráfico de vehículos es muy escaso. Por eso se ejecutan cuando se ha dispuesto previamente de una alternativa al tráfico rodado, para que por esa calle no pase más que el estrictamente necesario, En la mayoría de las ciudades, solamente circularan vehículos de emergencia, carga y descarga, recogida de basuras, … y poco más.
En la calle Don Jaime parece haberse optado por establecer una zona mixta, que puede ser usada por peatones y por vehículos, por lo que la velocidad de los últimos debería ser compatible con la de los peatones. Esto es, muy baja. Por otra parte, los cruces de calle hay que dimensionarlos de manera que los giros de los vehículos sean posibles sin invadir las zonas peatonales.
Lo primero, normalmente, es plantear una alternativa viable al tráfico y después proceder a la peatonalización. Como parece que esto no se ha hecho, entiendo que si no hay alternativa al paso de autobuses, taxis, etc, nos quedaremos en una plataforma única con usos diferenciados. Una calle semi peatonal.

¿Se ha consultado previamente a los afectados?
Pues parece ser que solamente a algunas asociaciones, pero es evidente que no se ha producido un verdadero proceso participativo. Tanto es así que, al parecer, el Consejo Sectorial de Urbanismo y Movilidad, el órgano de participación en el que el tejido social tiene voz, no se pronunció sobre la reforma.
Todo apunta a que se ha recurrido a la vía de hecho, elaborando una memoria valorada, un presupuesto y un informe favorable del Servicio Municipal de Movilidad (que al principio no era favorable porque subir al autobús será más problemático para las personas con dificultades de movilidad). De hecho, por mandato del Pleno municipal, el día 6 de noviembre sí se citó al tejido social. Pero para que aportaran posibles mejoras a lo que se está haciendo y para opinar sobre la extensión de estas obras a otras calles.

¿Y con qué dinero se están haciendo las obras?
Pues parece (en este asunto todo parece) que se emplean fondos para actuaciones ordinarias de mantenimiento de las calles.

¿Pero no era este el Ayuntamiento del cambio, el del empoderamiento de la ciudadanía?
Resulta que era esto. Tratar de imponer a la ciudadanía desde la demagogia y la superioridad moral un discurso lleno de generalidades que no es más que el deseo de ejercer un poder totalitario, que no suele tener en cuenta al que opina de otra manera. Sus valores son superiores moralmente, por lo que son conocedores de la verdad, de manera que estos pseudo intelectuales han descifrado y ejecutado nuestros deseos, aunque nosotros no nos hayamos dado cuenta, aunque no lo sepamos.

¿Se va a extender esta peatonalización blanda a otras calles?
Parece que es la idea del conejal del ramo.
Sin embargo, una zona peatonal, normalmente, está constituida por zonas (no calles) de la ciudad que sirven de escenario para la vida social, que crean un ambiente particular de la zona de la ciudad peatonalizada, de manera que son zonas “privilegiadas” para pasear, convivir, … y para el comercio. No pueden estar constituidas por una calle o varias calles por las que circula un gran número de vehículos.

¿Y que pasa con los recursos judiciales?
Pues parece que se interpusieron dos. Uno que solicitaba la paralización cautelar de las obras, que el juez desestimó porque, al estar las obras en ejecución, su paralización causaría un perjuicio mayor a la ciudad al dejar sin tráfico un tramo de la calle en obras (lo que no quiere decir que se le diera la razón al Ayuntamiento). Y otro que se basa en que la adjudicación del contrato no se ha hecho mediante concurso público, incumpliéndose la Ley de Contratos. En este caso, sin conocer los detalles de la contratación, no se puede opinar. Lo normal será que cuando se dicte sentencia ya se hayan ejecutado las obras.

En definitiva, ¿qué nos deparará el futuro?
Pues que la obra se concluirá (¡Ah, que hay elecciones cerca! No me acordaba) con un resultado más que discutible, con unas aceras en mal estado y con una calle semi peatonal, con plataforma única, eso sí, pero con resultados discutibles, en la que la movilidad no mejorará lo necesario.
No hay que olvidar que es la tendencia, que todas las ciudades lo hacen y que este proceso imparable debe hacerse desde la participación más amplia posible.
Sin superioridades, ni morales ni de cualquier otro tipo.

Constancio Navarro

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