Como ciudadano y miembro de una asociación de vecinos he recogido mucha opiniones y comentarios sobre la elevación de las calzadas en algunas calles, especialmente del centro de la ciudad. Se puede decir que no deja indiferente a nadie.

Para resumir dentro de lo posible todas ellas voy a comentarlas según los distintos aspectos que las personas desarrollamos en la ciudad.

 

EL PEATON: En principio se alegra que se amplié la zona destinada a ellos, aunque al darse cuenta de que tiene que compartirla con vehículos se alarma por el peligro que supone para él, la parte débil en una colisión. No le tranquiliza la sustitución de barreras arquitectónicas por prohibiciones y limitaciones dada la experiencia que tiene con el comportamiento de algunos conductores, en especial de los nuevos vehículos sin matricula ni seguro.

EL CONDUCTOR: Siempre se enfrenta a las limitaciones y a la desaparición de las calzadas estándar como a una restricción a su movilidad y si, además, es vecino del Centro o del Casco Histórico el acceso a los aparcamientos de su domicilio lo tiene que compartir con peatones que exigen sus derechos o con los que son atraídos por el poder de convocatoria de los establecimientos de la calle (por ejemplo: zonas de bares con calles sin aceras).

EL COMERCIANTE: En general ve esta intervención como un riesgo para sus establecimientos, especialmente en caso de lluvia por inundación o por el acceso de emergencias, pero también para su actividad económica dado que se limita el acceso a mercancías y se dificulta a sus clientes el trasporte de sus compras a sus vehículos.

Las experiencias de mejora de la comercialización de las calles al ser peatonalizadas (no es el caso, ¿o sí?), no es acogida como positiva de forma unánime, por ejemplo: el peatón tiende más a pasear por el centro de la calle que a ver escaparates por los laterales.

No obstante, los comercios que son servicios y los de cercanía ven, en general, positivamente la limitación del tráfico en las calles donde desarrollan su actividad.

Problema aparte es el incremento de los alquileres de los locales comerciales, que hace que cada vez más veamos puertas cerradas, en estas calles donde se ha “mejorado” el comercio.

LAS PERSONAS CON MOVILIDAD REDUCIDA: Estas personas que ven incrementados sus derechos sobre el resto de los ciudadanos son los más satisfechos, aunque en ocasiones les parece insuficiente y piden la peatonalización total.

LA CIUDAD: Se está perdiendo el Centro. Superada la idea de la Reedificación, y en pleno apogeo de la Restauración, supone en la casi totalidad de las actuaciones un cambio de uso de residencial a servicios. Parece pretenderse un Centro de Ciudad semejante a un PARQUE TEMATICO para turistas, sin coches, medios de comunicación alternativos y con comercios de ocio y recuerdos

LA MOVILIDAD: Es la palabra clave: la expansión y extensión de la Ciudad no nos permite el pleno uso de esta sin la utilización de un medio de trasporte.

Sin embargo, lo que nota el ciudadano es que lo único que se hace es dificultar a los coches su desplazamiento, da igual que sean eléctricos, observa la batalla por el espacio ciudadano y como se favorece a una u otra opción de movilidad según el signo político de los gobernantes de turno.

El problema: la necesidad de desplazarnos dentro de la ciudad es cada vez mayor del cada vez mayor número de personas.

Lo que realmente se necesita es más espacio por donde desplazarnos y a poder ser sin perjuicio del existente y la solución la vemos en otras ciudades: SOTERRAR. Además de aumentar el espacio para desplazarnos lo hace más rápido. No solo el METRO es la solución, sino vías de comunicación bajo la superficie para vehículos privados y públicos favoreciendo a los eléctricos o no contaminantes. Solución cara y por ello indeseable políticamente, pero que a una ciudad del tamaño de la nuestra es una muy posible solución a largo plazo.

POLITICAMENTE: trasluce un matiz partidista por beneficiar a los medios de su preferencia en lugar vez de trabajar por el consenso y favorecer la movilidad de todos ciudadanos.

Deja también en la gente una sensación de intento de manipulación y tapar otros motivos, muchos recuerdan que la actuación originalmente se presentó como una peatonalización parcial que era un primer paso para la implantación del TRANVIA.

LAS FORMAS LO PEOR: es una obra para los vecinos, pero sin los vecinos.

CONCLUSION: La elevación de la calzada a la altura de las aceras provoca una gran división de opiniones provocando una sensación de provisionalidad. Obra finalizada pero no definitiva.

 

Nota: Nací en el Casco Histórico de la Ciudad, he vivido y trabajado en el mismo prácticamente toda mi vida, y me quité el coche en el comienzo del siglo XXI, además no uso medios alternativos como bicicletas, patines, patinetes o sillas motorizadas. Los medios de trasporte públicos son mi alternativa a andar, aunque esto es un riesgo cada día mayor.

 

Daniel Portero González

 

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